Homilía Eucaristía XXXII domingo del tiempo ordinario

Homilía Eucaristía XXXII domingo del tiempo ordinario

En la homilía del día de hoy, D. Manuel nos explica cómo el protagonista de las lecturas de este domingo es el mendigo. Nuestra naturaleza frágil y nuestra pequeñez nos hace ser mendigos del corazón de Cristo. El Señor, desde el cielo, responde a las súplicas cuantos nos acogemos a Él, reconociéndonos incapaces ante el Único que puede comar los deseos profundos del corazón del ser humano.

Sin embargo, D. Manuel también nos llama la atención sobre cómo es posible que el Corazón de Cristo todopoderoso se haga mendigo del hombre. Cómo es posible que el autor del Universo nos pida algo a nosotros….ese es el misterio del maravilloso intercambio por el que hemos sido salvados.

La mejor imagen es la de esa viuda que echó dos monedas en el templo, poniendo en ellas su vida, acogiendo la petición del mismo Dios, que pidiéndole su corazón, quiere que le entreguemos el centro de nuestra vida….. A su lado, todos los bienes de este mundo son nada.

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