En la homilía del III domingo del tiempo de Cuaresma, D. Manuel Palma nos explica cómo el templo es el lugar de encuentro con el Señor. Vemos cómo, en el evangelio de hoy, el Señor expulsa a los cambistas del templo, que había acabado por perder el sentido para el que había sido construido: ser la Casa del Señor. También nosotros acudimos al templo y reconocemos su presencia en el Sagrario. Es el lugar donde escuchamos su Palabra, recibimos su gracia, donde, a través del silencio, nos encontramos con la presencia del Señor.

Pero los judíos quedaron desconcertados cuando Jesús les dijo que en tres días reconstruiría el templo. Se refería al templo de su cuerpo: el verdadero templo de Dios. Tampoco nosotros tenemos que acudir a edificios hechos por hombres para contemplarle. Tenemos que ponernos delante de Él, el mesías esperado, el Dios con nosotros.