Homilía del Domingo de Ramos

 

En la homilía del domingo de Ramos, D. Manuel Palma nos recuerda cómo es un día en el que se mezclan los sentimientos: por un lado recordamos con nostalgia el gozo, casi infantil, donde tomar en nuestras manos, para aclamar también nosotros el paso de Jesucristo, y sin embargo, junto a este sentimiento de felicidad y de gozo , la Iglesia pone ante nuestros ojos la contemplación inmediata, ya al inicio de la Pasión, del relato de los hechos que llevaron a la muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Nos damos cuenta como Aquél, que no hizo otra cosa sino manifestar el rostro de Dios, amando a los hombres, ha sido despreciado hasta el punto que la turba ha gritado una y otra vez: “sea crucificado”.

Poncio Pilatos lo presenta al inicio de la Pasión con una Palabra que se ha traducido como “aquí lo tenéis”: “ecce homo”, he aquí el hombre. No es banal esa afirmación. Ecce homo significa que ésa es la imagen de la humanidad más completa, más perfecta, la de Jesucristo paciente. Aquél que ha aceptado, sobre sí, el drama de la humanidad, el peso de ser hombre.


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