El Papa anuncia la canonización de Carlo Acutis, el santo de 15 años con zapatillas de deporte

El Papa Francisco ha reconocido oficialmente este jueves un milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis, beatificado en 2017, y ha convocado un consistorio para fijar la fecha de su canonización. Ocurre a pocos santos, pero dada su edad, curiosamente sus padres han sido los primeros en recibir la noticia. «Ha llegado pronto. Ojalá siga ayudando a mucha gente desde el Cielo», ha dicho sorprendida y conmovida su madre, Antonia Salzano.

Carlo Acutis nació en Londres en 1991 y falleció en la ciudad italiana de Monza en 2006. Tuvo una vida muy breve, 15 años, y fue un chico aparentemente normal que escondía una bondad extraordinaria. Lo prueban los miles de personas que viajan hasta Asís, en Italia central, para rezar ante su tumba. El cuerpo está en una urna, vestido como un adolescente de su tiempo, con una sudadera y unas zapatillas Nike.

Este estudiante, hijo de un empresario milanés, era un apasionado de la informática, del deporte y de la naturaleza, tenía una fe enorme y ayudaba discretamente a muchas personas de su barrio, sin que lo supiera su familia. Curiosamente, muchas de sus fotos se corresponden con un viaje que realizó con su familia a España. Falleció a causa de una leucemia fulminante. A su funeral acudieron por sorpresa decenas de personas sintecho a las que ayudaba con comida o con mantas. Acutis también diseñó exposiciones virtuales que publicó en Internet sobre milagros eucarísticos o sobre los ángeles. El Papa aprecia esta creatividad y generosidad, y lo propuso como ejemplo en la exhortación apostólica «Christus Vivit».

Francisco ya aprobó su beatificación en febrero de 2020

Francisco ya aprobó su beatificación en febrero de 2020, y a la ceremonia que entonces se celebró en Asís acudieron varias decenas de miles de personas. Este jueves, el Pontífice ha aprobado la existencia de un milagro atribuido a su intercesión, y ha convocado un consistorio para poner fecha a la ceremonia de canonización.

«El milagro es la curación de una chica de Costa Rica que estaba en Florencia para estudiar en la universidad», explica la madre de Acutis. «Esta chica se cayó de la bicicleta y a causa del golpe entró en coma irreversible», añade. Su propia madre acudió a rezar ante la tumba de Carlo Acutis y su petición fue escuchada.

Antonia Salzano asegura que «hay muchos devotos de Carlo Acutis en todo el mundo». En un vídeo enviado hoy por sus colaboradores, cuenta que «cada día recibimos noticias de milagros, conversiones, ayudas en la vida cotidiana». Cuando se le pregunta sobre el mensaje de su hijo, dice que «siempre ponía a Dios en primer lugar, que es el secreto para tener una vida feliz». «Estamos muy contentos y muy agradecidos a Dios por este regalo y al Papa por esta decisión», concluye.

Aunque no ha sido anunciada la fecha de la ceremonia, todo apunta a que Acutis será canonizado en octubre junto a los italianos Giuseppe Allamano (1851-1926), fundador de los Misioneros de la Consolata, y Elena Guerra (1835-1914), fundadora de la Congregación de las Oblatas del Espíritu Santo; y la canadiense Marie-Léonie Paradis (1840-1912), fundadora de las Hermanitas de la Sagrada Familia.

El «santo miliciano»

También este jueves el Papa Francisco ha reconocido las «virtudes heroicas» de Ismael Molinero Novillo (1917-1938), español candidato a la santidad con una curiosa biografía. Se trata de un joven de Acción Católica movilizado en la guerra civil por el ejército en el bando republicano y que falleció como prisionero del bando nacional.

Estuvo en el frente de Teruel, y ofreció su vida por la paz. En la batalla de Alfambra se entregó al ejército nacional, que lo hizo prisionero y lo destinó al campo de concentración de San Juan de Mozarrifar, donde contrajo una grave pulmonía. Vivió su enfermedad en silencio, sin manifestar su pertenencia a Acción Católica, lo que le habría ahorrado dificultades.

La declaración de virtudes heroicas abre el paso a la beatificación, que se producirá cuando se pruebe un milagro atribuido a su intercesión.